sábado, 17 de octubre de 2009

A estas mujeres la muerte les sienta bien


La consigna final del curso de "análisis de film" era obviamente analizar una película completa. La seleccionada por la profesora fue "Volver" de Pedro Almodóvar. Aunque había visto la película en el cine, allá por el 2006, la verdad recordaba muy poco. Así que me fui al bolckbuster más cercano a casa y la alquilé. En una semana alcancé a verla tres veces y no sé si fue suficiente, pero sin duda la vi con otra mirada muy distinta a la primera vez.

Lo primero que tuvimos que hacer fue analizar los créditos, eso no fue nada difícil puesto que ya veníamos practicando con otras películas. Y "Volver" es una de aquellas que, desde lo créditos, puede entreverse de qué tratará la trama. Es muy importante estar atento a los detalles y poner atención. Los créditos de "Volver" inician con una toma-secuencia larga en un cementerio, donde podemos ver a diversas mujeres limpiando el polvo y arreglando las tumbas de sus seres queridos. Desde ya, salta a la vista los conceptos principales: la ausencia de hombres, la muerte, el rol de la mujer y hasta el movimiento de cámara, de izquierda a derecha, nos muestra que se hablará del pasado que vuelve.

El segundo paso para este análisis era encontrar un elemento que se repitiera a lo largo de la película y preguntarle qué es lo que está representando. Hay muchos elementos en "Volver" como el color rojo (sangre), lo redondo (cíclico), el maquillaje de Raymunda (máscara), el viento (eso que no se quiere ir), el cuchillo (lo que corta con el presente y el pasado) y muchos otros. Lo que nos dijo la profesora era que debíamos centrarnos en un solo elemento.

Recuerdo que ese día llegué a la clase, luego de haber visto durante toda la semana la película y con mi cuaderno lleno de notas, pero sin haber escogido ningún elemento. De inmediato, una vez en el aula, vino a mí el elemento: el carro rojo de la Sole y la furgoneta que alquila Raymunda.

Me puse a pensar en la relación que tenían y en la funcionalidad y forma de estos. Me di cuenta que ambos no sólo servían como medios de transporte que llevan y traen objetos, sino que en este caso, llevaban y traían personas (almas). Irene, la madre de la Sole y Raymunda se esconde en el maletero después del velorio de la tía Paula, ella supuestamente había muerto en un incendio, pero regresa (de la muerte) para pedirle perdón a su hija. Y por otro lado Paco es asesinado por Paulita, al no tener más alternativa frente a un casi abuso sexual, entonces Raymunda no sólo se echará la culpa sino que además lo esconderá en un freezer, el cual luego llevará en la furgoneta para deshacerse del cadáver.

Entonces estos medio de transporte intercambian vidas y a su vez la forma que tiene el maletero del carro y la furgoneta, ambos estrechos, rectangulares y con una puerta que se abre me hizo pensar en un ataúd. También los sentimientos encontrados de Raymunda hacia cada uno de ellos. Irene era odiada por su hija pero luego de volver y pedirle perdón, recobrará su cariño, en cambio Paco será por siempre odiado luego de lo que intentó hacerle a Paulita aunque antes era un esposo querido.

En fin, muchos otros conceptos que aparecen en "Volver" se me quedaron dando vueltas en la cabeza como los secretos, las mentiras, la familia, el incesto, el rencor, la verdad, etc. Aunque no es fácil analizar una película cuando se la ve por vez primera, de ahora en adelante estaré más pendiente de lo que pueda descubrir viendo un poco más allá de lo que se muestra.

jueves, 15 de octubre de 2009

Analízame


Hoy terminó el curso de "Análisis del Film", después de ocho motivadoras y sorprendentes sesiones. Y creo que como en los cuentos, o incluso en las películas, mi personaje pasó por todo un proceso de cambios y transformaciones. Ya que desde la primera clase pude adaptarme y hasta mimetizarme con el grupo, cosa rara en mí.

Tenía como siempre mis prejuicios al saber que sería profesora, y es que desde que llegué aquí todas han sido profesoras. Por suerte, me equivoqué, y bien, la profesora, como pocas me cayó muy bien por su dinamismo y la forma de conducir la clase y a nosotros. Pocas veces me ha pasado algo así, puedo contar, incluyendo esta, tres.

Me gustó desde un inicio el curso porque me parecía muy loco lo que se quería lograr de cada uno de nosotros, y es que aprendiéramos a ver las películas como se aprende a leer y a escribir. Desde cero. Algunos pudieron meterse de cabeza, a otros les costó un poco más. Siempre recordaré el debate entre una chica, totalmente obtusa, y la profesora acerca de una de las películas que más he odiado, "Titanic". La chica no podía salir del hecho histórico y de que fue un hecho real, en cambio para la profesora, era la lucha entre la burguesía (el titanic) y el poder de la naturaleza (la piedra).

Me gustó ese olvidarse de la película (historia) a la cual yo siempre me he referido y darle importancia al relato en sí. Ver, como por el ojo de thondera, más allá de lo evidente. Descubrir elementos que a lo mejor sólo uno puede ver, y claro, luego sustentarlos debidamente.

Siento que mucho más que otras veces, en aulas universitarias, me aprendí la lección no sólo de memoria sino que supe cómo ponerla en práctica. Además me ayudó muchísimo a plano personal. Me explico. No hubo, creo, una clase en la que no participará y diera mi opinión. Más allá de si mis comentarios eran acertados o no, es lo de menos en realidad, para mí el hecho de abrir la boca y hablar fue el más grande acto que las clases pudieron hacer por mí.

Por otro lado, las clases fueron totalmente prácticas, para mi descubrimiento, pues cuando me matriculé pensé serían teóricas. Al comienzo se habló un poco de Semiología y Estructuralismo, metodologías que luego aplicaríamos al analizar las películas. Pero en sí todo el curso fue netamente práctico.

Recomiendo empezar por analizar los créditos de inicio, aunque no lo crean basta con eso para darse cuenta de qué tratará la película. Ya después de hacer varios de estos ejercicios se podrá analizar una película completa. Por último los tres pasos básicos para este trabajo son: descripción, análisis e interpretación.

Terminaré con una pregunta que es la que la profe siempre hacía al iniciar cada sección, ¿y qué película vieron?

PD: la foto es del colegio San José donde se dictaban las clases.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Sábado

Después de un largo día, de atender clases, de ir de un lugar a otro, de distancias inalcanzables a hora pico, al llegar a casa lo único que quiero es una cerveza bien helada. Ya no me importa si es Cuzqueña, Quilmes o Stella Artois. Sólo que esté bien helada y si fuera mucho pedir buena compañía para disfrutarla mejor.

Y como no se puede tener todo en la vida dicen por ahí, me conformé con la Quilmes bien helada, esperándome desde ayer en la refrigeradora. Por más que me guste tomar, no hay que exagerar por lo tanto siempre compró una pequeña dosis, pequeña como yo, no necesito más. No encontré la habitual lata de medio litro que suelo comprar, así que no me quedo de otra que comprar una botella de casi un litro y además tomármela sola en mi habitación. Qué triste!

Por suerte tengo ya unos años de experiencia tomando sola y en mi habitación, sea eso Lima o Buenos Aires, así que no tuve mayor problema en ello. Igual esperaba que te conectaras y tomáramos a la distancia como tantas otras veces nos habíamos prometido. No importa, una chela es una chela y no se le puede despreciar. Ni yo ni nadie.

Sábado por la noche. Día largo. Ausencia de ti. Quilmes helada. Buena música de acompañamiento. Pixies. Artic Monkeys. Guns n' Roses. Kurt Cobain. Pienso que tan sola no estoy al fin de cuentas. La cerveza parece interminable. Un litro sin dudas es demasiado para mí. Al menos en una noche. En unas cuantas horas. Tal vez la próxima sea un vino. Un rico vino mendocino. ¿Lo podré terminar?

Hay muchas cosas que se pueden hacer sola y que de hecho desde que llegué aquí no dejo de practicar. Leer, dormir, ir al cine, comer, fumar, caminar, pasear, en fin... pero tomar es una de las cuales sería mejor hacerlo con alguien. Pero si no encuentro a nadie cerca con ganas de tomar como yo, ya sea sábado a la noche o cualquier día de la semana, no importa, no por ello dejaré de hacerlo. Total motivos para tomar sobran.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Prosas Apátridas de Julio Ramón Ribeyro

Nos paseamos como autómatas por ciudades insensatas. Vamos de un sexo a otro para llegar siempre a la misma morada. Decimos más o menos las mismas cosas, con algunas ligeras variantes. Comemos vegetales o animales, pero nunca más de los disponibles, en ningún lugar nos sirven en Ave del Paraíso ni la Rosa de los Vientos. Nos jactamos de aventuras que una computadora reduciría a diez o doce situaciones ordinarias. ¿La vida sería entonces, contra todo lo dicho, a causa de su monotonía, demasiado larga? ¿Qué importancia tiene vivir uno o cien años? Como el recién nacido, nada vamos a dejar. Como el centenario, nada nos llevaremos, ni la ropa sucia, ni el tesoro. Algunos dejarán una obra, es verdad. Será lindamente editada. Luego curiosidad de algún coleccionista. Más tarde la cita de un erudito. Al final algo menos que un nombre: una ignorancia.

sábado, 8 de agosto de 2009

La Naissance des pieuvres


Finalmente conocí la tan renombrada sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín. No tramité el pase de estudiante y pagué igual los cómodos ocho pesos de entrada general. Lo que me sorprendió fue que quedara en el décimo piso de dicho establecimiento. No tenía idea de que fuera tan grande el lugar, así que no me quedó otra que tomar el ascensor.

La sala me gustó mucho, tenía los asientos de madera pero en muy buen estado, debo decir, y aunque llegué a la hora, creo, pues no llevaba reloj pensé que no se terminaría llenando. Me equivoqué. Tal vez por ser sábado a la tarde, espero no tener la misma suerte cuando vaya un día de semana. Se está mejor sin tanta gente alrededor.

Todo el tiempo pensaba que la película no estaba nada mal, que a pesar de ser un poco autista no lo era del todo realmente y tenía una historia simple, que a veces es mejor. El tema del despertar sexual, casi siempre al parecer, viene junto del lesbianismo, en el género femenino. Sin embargo lo que me terminó convenciendo fue lo que unía todo al final: La amistad. Eso y que los freaks o loser (digámosle como queramos) sin ofender a nadie siempre se encuentran y deben permanecer juntos.

Todos sabemos que la adolescencia es una etapa jodida, sino la peor, y que los jóvenes cada vez hacen más locuras a cambio de "encajar" en algún grupo, de conectar con alguien. Tal vez así fuera de contexto no se entienda, pero igual quería decirlo. Doy un ejemplo: cuando Marie después de haber pasado la noche con Floriane se roba su basura, se la lleva a su casa y la huele con fervor o cuando Anne se desnuda en el camerino y espera que aparezca Francois para que la encuentre como la primera vez.

Salí un poco afectada, bastante diría yo, pero no triste. Al contrario, creo que me cayó bien ver una buena película. Cuando no los franceses para perturbar a los demás o mejor dicho al espectador.

Por último mientras la gente hacía colas y colas para tomar alguno de los tres ascensores, me dediqué un rato a observar la calle Corrientes y las librerías y cafés desde una altura nunca antes vista y además con un ya casi anochecer alrededor de las siete de la noche o de la tarde como dicen por aquí.

PD: ¿Por qué se titulará "El nacimiento de los pulpos", les dice algo?

jueves, 23 de julio de 2009

Prosas Apátridas de Julio Ramón Ribeyro

Mi gato negro y yo, en esta noche lluviosa de verano. La pieza silenciosa. Uno que otro carro se desliza por la calzada húmeda. El barrio duerme, pero mi gato y yo velamos, nos resistimos a dar por concluida la jornada, sin haber hecho nada, al menos yo, que la justifique, que la dote de significación y la diferencie de otras, igualmente parsimoniosas y vacías. Quizás por eso escribo páginas como ésta, para dejar señales, pequeñas trazas de días que no merecerían figurar en la memoria de nadie. En cada una de las letras que escribo está enhebrado el tiempo, mi tiempo, la trama de mi vida, que otros descifrarán como el dibujo en la alfombra.

sábado, 18 de julio de 2009

Es lo que hay

27 años y mudarme de país bastaron para darme cuenta de que soy una persona aburrida. Me gustan las cosas simples y toda esa teoría que menos es más. Me gusta simple. Lo que no es lo mismo que ser práctica, ya que soy muy complicada e imposible de tomar una decisión. Aburrida, simple y carente de sentido del humor. Se diría que llegué tarde a la repartición. Me cuesta mucho entender los chistes, entonces digo que no me gustan.

Pensé que el mudarme de país me ayudaría a confrontar ciertos miedos. Aunque no creo en los cambios, es decir uno es como es. "Es lo que hay" como decía el estampado de un polo que vi en Lavalle y prometí comprar.

No me gusta salir mucho (mentiría si dijera que nunca lo hago), las multitudes (salvo en los conciertos), hablar con la gente, tener que preguntar direcciones, líneas de colectivos, la hora. Creo que jamás he preguntado la hora a un desconocido en la calle. Me parece de lo más estúpido. Prefiero usar reloj y volverme esclava del tiempo. No me gusta perderme en la ciudad, mucho menos sola. Conocer gente nueva, las presentaciones, ya sea ante una clase o en un bar, tener que explicar en un lapso de diez minutos , quien eres, que haces, que quieres de la vida, tus sueños y esperanzas de yapa. No le encuentro sentido, nadie te escucha, a nadie le importa, está todo implícito. Igual se sigue haciendo, es como el decir "Buenos días" cada mañana al llegar a la oficina cuando en realidad lo único que quieres es mandar a la mierda a todos.

No soy una chica aventurera, no me gusta viajar, los deportes de alto riesgo, ni conocer nuevos lugares. Lo peor es que no conozco a nadie que diga lo contrario. A todo el mundo le gusta viajar y sentirse rodeado de flora y fauna. Me gustaría que alguien me diga odio viajar, odio la naturaleza (aunque no sea verdad), al menos para variar un poco. Así ya no me sentiría tan estúpida al decirlo en voz alta.

Conclusión: soy una persona aburrida. La próxima vez que me vea ante la clásica pregunta ¿Qué eres? Diré: "Soy aburrida". Y lo mejor es que ni si quiera tengo que esforzarme, es lo bueno de ser por siempre yo.